Este articulo fue posteado un Thursday, July 19th, 2007 a las 3:36 pm y pertenece a las categorias Pensamientos, Sabias que.... , podes subscribirte al RSS 2.0 de los comentarios. , podes dejar un comentario, o trackbackear desde tu Blog.

Muchas veces, ya en confianza con amigos Venezolanos, Mexicanos, Chilenos y hasta Uruguayos me comentaron que en general la imagen que proyectamos los Argentinos es de sobervia, de saberlo todo, de creernos los mejores, etc.
Este articulo me parecio interesante, fundamentalmente porque como Argentino, senti muchas veces esto que mis amigos latino americanos comentaron , lo senti cuando volvi a Buenos Aires para las navidades pasadas, y lo siento cuando leo foros y blogs de inmigrantes Argentinos.
Ya se que algunos diran son solo los porteños, otro lo de cordoba otros diran que son solos los de las capitales de las provincias, etc.
Mi objetivo no es poleminzar sobre quienes somos mas sobervios, mi idea es tratar de entender las diferentes sabores de sobervios y asi, cuando nos tompamos con uno, poder salir corriendo para el lado contrario, ya sea Argentino, Hawaino o Malayo….
Ni se da cuenta
Un escritor va paseando por la calle y se encuentra con un amigo. Se saludan y comienzan a charlar. Durante más de media hora el escritor le habla de sí mismo, sin parar ni un instante. De pronto se detiene un momento, hace una pausa, y dice: “Bueno, ya hemos hablado bastante de mí. Ahora hablemos de ti: ¿qué te ha parecido mi última novela?”.
Sin querer se esconde
Es un ejemplo gracioso de actitud vanidosa, de una vanidad bastante simple. De hecho, la mayoría de los vicios son también bastante simples. Pero en cambio la soberbia suele manifestarse bajo formas más complejas que las de aquel fatuo escritor. La soberbia tiende a presentarse de forma más retorcida, se cuela por los resquicios más sorprendentes de la vida del hombre, bajo apariencias sumamente diversas. La soberbia sabe bien que si enseña la cara, su aspecto es repulsivo, y por eso una de sus estrategias más habituales es esconderse, ocultar su rostro, disfrazarse. Se mete de tapadillo dentro de otra actitud aparentemente positiva, que siempre queda contaminada.
Puntualizar
Unas veces se disfraza de sabiduría, de lo que podríamos llamar una soberbia intelectual que se empina sobre una apariencia de rigor que no es otra cosa que orgullo altivo.
Ajustando el criterio
Otras veces se disfraza de coherencia, y hace a las personas cambiar sus principios en vez de atreverse a cambiar su conducta inmoral. Como no viven como piensan, lo resuelven pensando como viven. La soberbia les impide ver que la coherencia en el error nunca puede transformar lo malo en bueno.
Poner orden
También puede disfrazarse de un apasionado afán de hacer justicia, cuando en el fondo lo que les mueve es un sentimiento de despecho y revanchismo. Se les ha metido el odio dentro, y en vez de esforzarse en perdonar, pretenden calmar su ansiedad con venganza y resentimiento. ojo en este ehh
se da mucho en argentina jejeje en ciertas Madres e Hijos
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Soy la verdad
Hay ocasiones en que la soberbia se disfraza de afán de defender la verdad, de una ortodoxia altiva y crispada, que avasalla a los demás; o de un afán de precisarlo todo, de juzgarlo todo, de querer tener opinión firme sobre todo. Todas esas actitudes suelen tener su origen en ese orgullo tonto y simple de quien se cree siempre poseedor exclusivo de la verdad. En vez de servir a la verdad, se sirven de ella -de una sombra de ella-, y acaban siendo marionetas de su propia vanidad, de su afán de llevar la contraria o de quedar por encima.
Don servicio
A veces se disfraza de un aparente espíritu de servicio, que parece a primera vista muy abnegado, y que incluso quizá lo es, pero que esconde un curioso victimismo resentido. Son esos que hacen las cosas, pero con aire de víctima (”soy el único que hace algo”), o lamentándose de lo que hacen los demás (”mira éstos en cambio…”).
Más de lo mismo
O se disfraza de afán de enseñar o aconsejar, propio de personas llenas de suficiencia, que ponen a sí mismas como ejemplo, que hablan en tono paternalista, mirando por encima del hombro, con aire de superioridad.
Omnipresente
¿Es que entonces la soberbia está detrás de todo? Por lo menos sabemos que lo intentará. Igual que no existe la salud total y perfecta, tampoco podemos acabar por completo con la soberbia. Pero podemos detectarla, y ganarle terreno.
Atender escuchar
¿Y cómo detectarla, si se esconde bajo tantas apariencias? La soberbia muchas veces nos engañará, y no veremos su cara, oculta de diversas maneras, pero los demás sí lo suelen ver. Si somos capaces de ser receptivos, de escuchar la crítica constructiva, nos será mucho más fácil desenmascararla.
Se manifiesta
El problema es que hace falta ser humilde para aceptar la crítica. La soberbia suele blindarse a sí misma en un círculo vicioso de egocentrismo satisfecho que no deja que nadie lo llame por su nombre. Cuando se hace fuerte así, la indefensión es tal que van creciendo las manifestaciones más simples y primarias de la soberbia: la susceptibilidad enfermiza, el continuo hablar de uno mismo, las actitudes prepotentes y engreídas, la vanidad y afectación en los gestos y el modo de hablar, el decaimiento profundo al percibir la propia debilidad, etc.
Luego todo son ventajas
Hay que romper ese círculo vicioso. Ganar terreno a la soberbia es clave para tener una psicología sana, para mantener un trato cordial con las personas, para no sentirse ofendido por tonterías, para no herir a los demás…, para casi todo. Por eso hay que tener miedo a la soberbia, y luchar seriamente contra ella. Es una lucha que toma el impulso del reconocimiento del error. Un conocimiento siempre difícil, porque el error se enmascara de mil maneras, e incluso saca fuerzas de sus aparentes derrotas, pero un conocimiento posible, si hay empeño por nuestra parte y buscamos un poco de ayuda en los demás.
Alfonso Aguiló, Revista “Hacer Familia”, XI.01
1 comentario to “Argentinos, somos sobervios?”
August 14th, 2007 at 6:25 pm
Verdaderamente vivimos en el tiempo del cual profetizó el apóstol Pablo, en que “habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, “sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, “. . .amadores de los deleites más que de Dios, “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” .
Creo que aparentamos ser soberbios, agrandados, omnipontentes etc pero… es una caracteristica solo de los porteños? Admito que muchas veces lo soy,tal vez sea una coraza para no mostrar las debilidades.
Seguramente nos han dicho que tenian una imagen distorsionada nuestra, nadie es tan bueno, ni tan malo, y todos tenemos un lado oscuro.
Quienes somos realmente y que deseamos?