Este articulo fue posteado un Tuesday, August 21st, 2007 a las 5:15 pm y pertenece a las categorias Blogs, Musica, Noticias, Pensamientos. , podes subscribirte al RSS 2.0 de los comentarios. , podes dejar un comentario, o trackbackear desde tu Blog.
Un libro para recomendar:
Cuando me muera quiero que me toquen cumbia
Vidas de pibes chorros - autor: Cristian Alarcon

Estudio de la realidad social argentina, de los emergentes de la crisis neoliberal que se hacinan en las denominadas eufemísticamente “villas de emergencia”.
Los excluidos del sistema –o, al decir del Dr. Elías Neuman- los “desaparecidos en democracia”, hacinados en lugares de precariedad obscena, que “de lejos parece un barrio y de cerca es puro pasillo”; el producto de años de aplicación de un neoliberalismo que acentuó las ya profundas diferencias de clases que contrastan en una escala que va de la opulencia a la carencia total, de la abundancia y el derroche a las necesidades básicas insatisfechas desde la concepción. Las consecuencias de la injusticia de una sociedad que camina en soledad, con cada vez mas miedo al prójimo, y que aprieta y empuja a vivir en la periferia de la cultura y de la saciedad a miles de personas, los desarrapados, los cartoneros, los cirujas, ganapanes, “los nadies” que menciona Eduardo Galeano, los desheredados de la cultura y del trabajo, hambrientos de pan y de justicia, hambrientos de calor en invierno y de afecto, hambrientos de una vida digna. Jóvenes lúmpenes de los barrios marginales de la provincia de Buenos Aires.
En esa Argentina y en ese entorno es que Cristian Alarcón, nacido en Chile, docente de la Universidad de la Plata, redactor en el Diario Página 12, editor de la revista TXT, y co fundador de la Asociación Miguel Bru de periodismo, investigó y convivió con la realidad que retrata. Y la vida de un “Robin Hood de la villa”, Víctor Manuel “El Frente” Vidal “ de 17 años, “un ladrón acribillado por un cabo de la [policía] bonaerense cuando gritaba refugiado bajo la mesa de una rancho que no tiraran, que se entregaba” y que se convirtó en una especie de “santo” para los pibes chorros.
Este sistema los crea, luego los descarta, finalmente los elimina.
PROLOGO DEL LIBRO
Cuando llegué a la villa sólo sabía que en ese punto del conurbano norte, a unas quince cuadras de la estación de San Fernando, tras un crimen, nacía un nuevo ídolo pagano. Víctor Manuel “El Frente” Vital, diecisiete años, un ladrón acribillado por un cabo de la Bonaerense cuando gritaba refugiado bajo la mesa de un rancho que no tiraran, que se entregaba, se convirtió entre los sobrevivientes de su generación en un particular tipo de santo: lo consideraban tan poderoso como para torcer el destino de las balas y salvar a los pibes chorros de la metralla. Entre los trece y los diecisiete años el Frente rodaba al tiempo que ganaba fama por su precocidad, por la generosidad con los botines conseguidos a punta de revólveres calibre 32, por preservar los viejos códigos de la delincuencia sepultados por la traición, y por ir siempre al frente. La vida de Víctor Vital, su muerte, y las de los sobrevivientes de las villas de esa porción del tercer cordón suburbano –la San Francisco, las 25 de Mayo y La Esperanza–, son una incursión a un territorio al comienzo hostil, desconfiado como una criatura golpeada a la que se le acerca un desconocido. La invocación de su nombre fue casi el único pasaporte para acceder a los estrechos caminos, a los pequeños territorios internos, a los secretos y las verdades veladas, a la intensidad que se agita y bulle con ritmo de cumbia en esa zona que de lejos parece un barrio y de cerca es puro pasillo.
Quizás hubiera sido mejor revelar la identidad de un asesino, la mecánica de un fusilamiento, un mensaje de la mafia, la red de poder de un policía corrupto, un crimen pasional cometido con una faca bien afilada. Detrás de cada uno de los personajes se podría ejercer la denuncia, seguir el rastro de la verdad jurídica, lo que los abogados llaman “autor del delito” y el periodismo, “pruebas de los hechos”. Pero me vi un día intentando torpemente respetar el ritmo bascular de los chicos ladrones de San Fernando, sentado durante horas en la misma esquina viendo cómo jugaban al fútbol y sancionaban a las patadas al mal zaguero central. Me vi sumergido en otro tipo de lenguaje y de tiempo, en otra manera de sobrevivir y de vivir hasta la propia muerte. Conocí la villa hasta llegar a sufrirla.
Con el tiempo y el progreso del asfalto y la urbanización impuesta por el municipio, la villa San Francisco, y a sus costados norte la 25, y sur La Esperanza, se fueron convirtiendo en un barrio. Sobre el natural caos de la edificación no planificada se trazaron algunas calles y algunos ranchos desaparecieron bajo las topadoras para dar lugar al cemento y al orden. Pero la traza colonial sólo logra dar la impresión de un barrio con esas fachadas en las que a pesar de la pobreza se ha puesto esmero. Es una delantera amable de la villa: entre casa y casa, entre frente y frente, se abren los pasillos que llevan a los caseríos de los fondos. Detrás de cada zaguán se esconden las casillas de chapa mejoradas con improvisadas paredes de bloques o ladrillos. Justo entre la 25 y La Esperanza ha quedado intacta una porción de la vieja villa de ranchos encimados con cuatro pasillos internos. En uno de ellos, al que se entra por la calle General Pinto, a una cuadra de su casa, fue asesinado el Frente Vital la mañana del 6 de febrero de 1999.
Muy de a poco el campo de acción en el lugar se fue ampliando para mí, abriéndose hasta dejarme entrar a los expendios de droga, a las casas de los ladrones más viejos y retirados, a los aguantaderos. Al principio sólo podía circular por la cuadra del Frente, sólo ver cómo, al llegar la hora de comer, las mujeres comenzaban a hacer una recolección sistematizada de préstamos entre los vecinos de siempre. Media taza de aceite de un rancho, un poco de arroz de otro, una cebolla, un precioso pedazo de carne más allá. Las madrazas en busca del faltante para resolver el hambre se cruzaban de vereda a vereda rescatando porciones a reciclar con unapericia que evidenciaba el entrenamiento en la faena de llenar la olla del día, la inmediata necesidad de saciar los estómagos de cada familia.
Al Frente lo enterraron en una tumba del sector más pobre del cementerio de San Fernando, donde conviven los mausoleos señoriales de la entrada y las pedestres sepulturas sobre la tierra. Adornados por flores de plástico, los muertos quedan como sembrados a lo largo de una planicie en la que resalta hoy la tumba de Víctor Vital. Resplandece entre las demás por las ofrendas. Grupos de chicos enfundados en sofisticados equipos de gimnasia y zapatillas galácticas se reúnen para compartir con el Frente la marihuana y la cerveza. Las ofrecen para pedirle protección.
San Fernando es ese partido del conurbano bonaerense cuya estación del ferrocarril Mitre es casi la última antes de llegar a Tigre, a poco del Río de la Plata, entre Beccar y Carupá: es la zona del país donde la brecha entre pobres y ricos es abismal. La fortuna ajena parece al alcance de la mano: allí se da la maldita vecindad
entre el hambre y la opulencia.
A dos años de mi llegada al barrio, los chicos de la generación que creció sin el particular y cuestionable orden que defendía al Frente Vital les roban a las ancianas y los niños del lugar. Buscan diez pesos para una próxima dosis de mentirosa altivez. Se conforman ya no con la reivindicación del propio ser al tomar por asalto el status prohibido de las marcas famosas sino con un paraíso artificial que da una bolsa de Poxirán o intoxicados con las pastillas diseñadas para calmar la angustia del perfecto pequeño burgués diluidas en el peor vino ofertado por el almacenero, al que tarde o temprano asaltarán, simplemente porque los tiempos han cambiado en contra nuestra y ya no hay ley, no hay iguales, no existe el milagro de la salvación.
Como si él y su poderío místico incluyeran la condena y la salvación, el mito del Frente Vital me abrió la puerta a la obscena comprobación de que su muerte incluye su santificación y al mismo tiempo el final de una época. Esta historia intenta marcar, contar ese final y el comienzo de una era en la que ya no habrá un pibe chorro al que poder acudir cuando se busca protección ante el escarmiento del aparato policial, o de los traidores que asuelan como el hambre la vida cotidiana de la villa.
24 comentarios to “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia”
August 22nd, 2007 at 1:42 am
jaja!
parece las villas miseria existen desde hace 5 años!
qué cómico…
August 22nd, 2007 at 1:04 pm
Entre 1946 y 1948 se levantaron viviendas provisorias de material y con servicios individuales, en la zona de Puerto Nuevo, con el fin de albergar a una posible inmigración europea.
Pero esa inmigración en realidad fue escasa. Sólo llegaron 380.000 personas, entre 1941 y 1950; y entre 1951 y 1960 lo hicieron 316.000.
Algunos migrantes del interior pudieron ocupar esas casas, otros alrededor de ese barrio comenzaron a formar la denominada Villa 31 de Retiro.
En 1956 se detectaron 62 villas con 112.350 personas de las cuales 21 estaban en la Capital Federal con 33.920 y 41 al Gran Buenos Aires con 78.430 habitantes
En 1968 se encontraban 259 con 526.043 habitantes, de las cuales 33 con 99.143 habitantes correspondían a la Capital Federal, el resto al Gran Buenos Aires.
En 1970 se construyeron viviendas sociales, lo que redujo el número a 223 con 451.365 pobladores, 27 de las cuales pertenecían a la Capital Federal.
La población no dejó de llegar, y hoy en día Buenos Aires sufre otra oleada inmigratoria de los países limítrofes, especialmente de Bolivia y de Paraguay.
Respecto al problema habitacional, ha surgido una nueva modalidad,
que es la de la “casa tomada”.
Muchas familias deciden alojarse en fábricas y
aún en casas particulares desocupadas.
August 23rd, 2007 at 6:13 pm
Eduardo te recomiendo este libro.
No esta mal recordad nuestros origenes, me refiero a Maradona.
Ademas Edu aunque no lo creas en las villas tambien hay gente que trabaja de sol a sol y tiene deseos de progresar.
Si regresas te recomiendo la Villa Rodrigo Bueno, es la que comentaba en el dialogo con Sarra, tienen la mejor tecnologia!.
August 23rd, 2007 at 6:16 pm
En un documento que enviaron los vecinos sostienen: “La Villa Costanera Sur Rodrigo Bueno se asentó en los terrenos antes que se promulgara en 1986 la ordenanza que permitió la creación de la Reserva Ecológica. Dicha ordenanza no tuvo en cuenta a los habitantes de la villa (500 familias). El terreno donde está ubicado el asentamiento ha sido rellenado por sus propios habitantes. Por ley, los habitantes que residen hace más de 20 años tienen derecho a permanecer en los terrenos”.
August 24th, 2007 at 7:14 am
No vivo en una villa , pero son parte del paisaje argentino. Yo en EE.UU? NI EBRIA , NI DORMIDA!!!…
y la descripcion va para aquellos que no las conocen.
NO vivo en una burbuja!
August 24th, 2007 at 9:04 am
Eduardo yo tambien desearia que salga la bandera argentina, pero cuando hice esa pregunta los administradores me dijeron que posiblemente se deba a que tengo un servir de EE.UU…yo no tengo idea, pero sera asi…conecto con speedy desde Argentina.
(Yo solo veo un cuadradito negro en lugar de bandera.)
Bueno para sacarte las dudas preguntales a los administradores ellos tienen mi ip.
August 24th, 2007 at 10:49 am
Lei mal? Eduardo ud dijo en el post 7 algo muy bello.
Y lo ha publicado para que todos lo sepan.
GRACIAS…..besotes con gusto a villa….jeje
August 24th, 2007 at 11:03 am
Epa..epa…que paso ahi !
Me perdi algo ?? Como andamos eh !!
Condor, menos mal que no apostaste.
August 24th, 2007 at 11:34 am
“Lo que se escribe con la mano, no se borra con el codo”.Yo estoy muy ilusionada con esta declaración.
Ahora hacete cargo de tus palabras! Finalmente resultaste un DULCE DE LECHE.
August 24th, 2007 at 11:45 am
http://www.youtube.com/watch?v=FzQ5NHoZqCI
August 24th, 2007 at 3:40 pm
Edu, soy rubia pero entiendo!…Si me declaraste tu amor!!!
Bueno creo que es muy pronto para hablar de penetraciones , pero de verdad me encanto lo que dijiste, eso significa que sos un chico tierno y dulce.
Ya se ahora te dio verguencita, dale tonto….dejalo asi …ME HICISTE FELIZ!!! Dejemos que los demas nos envidien!..COSITA!!!
August 24th, 2007 at 3:56 pm
Che, esto de andar hablando de penetraciones tambien es joda ? Aflojen un poco, que esto empieza a estar cachondo.
August 24th, 2007 at 6:23 pm
Aca va la traducción para aquellos que no entienden ni jota de inglés.
Si Eduardo tenes razón…pero quien es el tonto?
“No discuta nunca con un tonto. Puede que la gente no aprecie la diferencia”.
August 24th, 2007 at 6:24 pm
Wise man es sabio…no?
August 24th, 2007 at 6:31 pm
Vos notaste la diferencia? Si si tambien te amo.Tonto!…
August 24th, 2007 at 6:42 pm
“En la vida hay que ser un poco tonto porque sino lo son sólo los demás y no te dejan nada” RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
Gracias por decirme que me amas, pero podes decirlo en español…vale?
August 24th, 2007 at 7:34 pm
Hey como podria yo insertar algo?
Por suerte resido en Argentina!
Creo que estas limado!O tenes algún trastorno psicológico, estas alucinando!
Hacete cargo de tus palabras!
August 25th, 2007 at 8:32 am
Eduardo siempre supe que en algún momento iba a salir lo peor de vos,creo que lo tenes a flor de piel.
Tu odio por la Argentina es muy notable y tambien por todos los que la amamos y nos quedamos a poner el hombro.
Fuck what I said it dont mean shit now
Fuck the presents might as well throw em out
Fuck all those kisses, they didn’t mean jack
Fuck you, you hoe, I dont want you back
August 25th, 2007 at 1:07 pm
PIMPINELAAAAAAAAAAAAAA… volve, te perdonamos!
August 25th, 2007 at 7:02 pm
Che, Eduardo, y si te dejas de romper un poco las guindas con la chica del Dialogo ??
August 26th, 2007 at 3:24 am
saben me cuesta creer alguien hable mal de su pais
August 26th, 2007 at 10:52 am
Como ven Don Eduardo es un anti_argentino, reniega de sus origenes y nos bombardea con
seudo intelectualidad en palabras simples ES UN PIOJO RESUCITADO!
Que la paz este contigo!
August 28th, 2007 at 12:50 am
Solerrrrrrrr…..para vos
LA MANO DE DIOS
En una villa nació, fue deseo de Dios,
crecer y sobrevivir a la humilde expresión.
Enfrentar la adversidad
con afán de ganarse a cada paso la vida.
En un potrero forjó una zurda inmortal
con experiencia sedienta ambición de llegar.
De cebollita soñaba jugar un Mundial
y consagrarse en Primera,
tal vez jugando pudiera a su familia ayudar…
A poco que debutó
“Maradó, Maradó”,
la 12 fue quien coreó
“Maradó, Maradó”.
Su sueño tenía una estrella
llena de gol y gambetas…
y todo el pueblo cantó:
“Maradó, Maradó”,
nació la mano de Dios,
“Maradó, Maradó”.
Sembró alegría en el pueblo,
regó de gloria este suelo…
Carga una cruz en los hombros por ser el mejor,
por no venderse jamás al poder enfrentó.
Curiosa debilidad, si Jesús tropezó,
por qué él no habría de hacerlo.
La fama le presentó una blanca mujer
de misterioso sabor y prohibido placer,
que lo hizo adicto al deseo de usarla otra vez
involucrando su vida.
Y es un partido que un día el Diego está por ganar…
A poco que debutó
“Maradó, Maradó”,
la 12 fue quien coreó
“Maradó, Maradó”.
Su sueño tenía una estrella
llena de gol y gambetas…
y todo el pueblo cantó:
“Maradó, Maradó”,
nació la mano de Dios,
“Maradó, Maradó”.
Sembró alegría en el pueblo,
regó de gloria este suelo…
Olé, olé, olé, olé, Diego, Diego.
September 3rd, 2008 at 3:31 pm
Aguante los PIBES CHORROS!!! Esperanos en el cielo Victor… allá llegaremos…