Este articulo fue posteado un Tuesday, August 28th, 2007 a las 1:44 pm y pertenece a las categorias Blogs. , podes subscribirte al RSS 2.0 de los comentarios. , podes dejar un comentario, o trackbackear desde tu Blog.
La variación interanual del valor de la canasta básica de alimentos, valuada con los precios “reales”, muestra una aceleración desde algo más de 19% en mayo, a cerca de 35% en julio
“El promedio de estos tres meses respecto de los mismos meses del año anterior es casi 27%”, observa un informe especial de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL), que dirige Ernesto Kritz.
“Es difícil que los ingresos de los hogares -sobre todo de aquellos cercanos a la línea de pobreza- hayan aumentado en una proporción semejante. Esto incluye a una parte al menos de los que en el pasado inmediato lograron emerger de la pobreza, pero están en una situación vulnerable”, sostiene la “newsletter sobre la situación laboral y social de la Argentina” del SEL.
Al respecto, destaca Kritz que “lo sorprendente de este probable cambio de tendencia es que ocurre con la economía creciendo 8% anual y el consumo privado a una tasa de dos dígitos. Esto sugiere que hay menos derrame que en 2003-2006″, es decir que la actividad está creciendo en forma despareja, cuando se la analiza del lado del factor trabajo.
Esto quiere decir que “el crecimiento del consumo se apoya, dundamentalmente, en el aumento de los ingresos de los asalariados formales y de los favorecidos con transferencias de ingresos públicos (incluyendo los nuevos jubilados por la moratoria provisional) que en una proporción elevada pertenecen a hogares con ingresos de fuentes mayoritariamente formales”, los cuales se concentran en el 60% de la población de más altos ingresos de la población.
Como es sabido, “la pobreza está cada vez más asociada a la informalidad laboral. Más de 22% de la población está en hogares donde los ingresos provienen totalmente del trabajo informal, y otro 8% en hogares donde esa fuente provee más de la mitad del ingreso familiar. En el segundo semestre del año pasado, la incidencia de la pobreza en estos hogares todavía superaba el 50%, es decir casi el doble que el promedio”, recuerda Kritz.
Cambio de escenario
Entre 2003 y 2006 la pobreza y la indigencia disminuyeron 20 puntos, al tiempo que su peso en la población total bajó 5 puntos.
“Ello fue posible gracias a la fuerte recuperación del empleo (la población con ingresos de fuente mayoritariamente formal aumentó 7 puntos) y en medida algo menor de las remuneraciones; pero -igualmente importante- esto ocurrió en un contexto de baja inflación”, explica el informe de la SEL.
Con precios relativamente estables, los informales se benefician en términos absolutos del crecimiento, lo que permite la caída de la pobreza, aún cuando persistan las disparidades con los salarios formales, lo que explica la dificultad para reducir la desigualdad.
“Pero en un escenario inflacionario, la débil capacidad de negociación de los informales puede reducir su ingreso con relación a la canasta básica (o lo que es lo mismo, a la línea de pobreza) que está compuesta por bienes salario”, concluye el trabajo del equipo que coordinó Kritz. Distinto es el caso, al menos por un tiempo, de los asalariados formales, cuyo poder de negociación, naturalmente más alto, se ve reforzado por la situación próxima al pleno empleo en este segmento del mercado.
En consecuencia, concluye la newsaletter de la SEL que “puede ocurrir que el ingreso real en el sector formal continúe creciendo, aunque probablemente a un ritmo menor que en el pasado inmediato, al tiempo que esté cayendo en el sector informal. Si esto es así, la pobreza puede aumentar en un escenario de crecimiento aún vigoroso de la economía”.
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